He realizado una adaptación del cuento de "La princesa y los siete bandoleros" para niños de 5- 6 años.
Al final de la adaptación, se explican los cambios y el por qué de adaptarlo para esta edad.
"La princesa y los caballeros del Arco"
Érase una vez,
en un país lejano donde llovía mucho, nació una pequeña princesa. El rey abrazó
a su hija y vio que sus ojos brillaban con una luz muy especial, por lo que la
llamo Iris. Después de unos días, su madre cayó muy enferma y murió.
El rey estaba
muy triste, pero pasaron los años y conoció una mujer muy guapa con la que se acabó casando. Ésta
se llevaba muy bien con la princesa, pero cuando iban pasando los años, Iris se
iba haciendo cada vez más hermosa y todos la querían más y más.
Un día, cuando
la princesa cumplió dieciséis años, el rey le regaló el collar preferido de su
madre y le hizo prometer que lo guardaría por siempre. El collar tenía una
piedra que con la luz del sol brillaba muchísimo y era único en todo el mundo.
La madrastra empezó a tener mucha envidia de la princesa ya que ella tenía
peores joyas, y como vio que todo el mundo la quería más, decidió llamar a un
sirviente para que abandonara a Iris en el bosque.
Cuando llegó
la noche, el sirviente agarró a la princesa y la llevó fuera del castillo con
la ropa que llevaba puesta.
-¡Debes
quedarte aquí y no volver jamás al castillo o te matará tu madrastra! –le gritó
el siervo.
Ella, que
estaba muy asustada y tenía mucho frío, empezó a correr hacia las montañas para
buscar una cueva. Después de horas y horas de andar, encontró una cueva oscura
y fría. Iris estaba muy cansada así que decidió entrar dentro. De repente,
escuchó unas voces de hombres y ella se quedó muy quieta. La princesa no sabía
que hacer porque quería descansar, pero tenía miedo de aquellos hombres. Ella estaba pensando si debía irse o quedarse, cuando un hombro gritó:
-¡Eh! ¿Quién
eres tú?
La princesa,
asustada, le contestó:
-Por favor, no
me hagáis daño, estoy perdida y tengo mucho frío, llevo horas andando y solo
quería descansar.
El hombre se
acercó a ella y mirándola la preguntó quién era. Ella, le contestó que sólo era
una chica a la que habían echado de casa. Finalmente, él le dejó quedarse con
ellos, y la princesa, muy contenta, les preguntó quiénes eran ellos.
-Yo me llamo
Añil, soy el más pequeño de todos mis hermanos, pero soy el más inteligente.
Mis hermanos se llaman Rojo, Naranja, Azul, Verde, Amarillo y Púrpura, nos
hacemos llamar los caballeros del Arco.
-¿Los
caballeros del Arco? –Preguntó la princesa- ¿Y qué hacéis vosotros por aquí?
-Nosotros
ayudamos a todas las personas que viven en el pueblo de las injusticias de los
soldados del rey –Contestó Añil.
-¿Del rey? Pero…
¿cómo es posible eso? ¡El rey es un hombre muy bueno que siempre ha mostrado su
amabilidad a todo el reino! –Le contestó la princesa nerviosa.
-Desde que se
casó con otra mujer, los soldados vienen a las casas de los más pobres y les
obligan a darles una parte de su dinero. –Le dijo uno de los hermanos.
La princesa
quedó muy sorprendida, pues ella sabía que su padre tenía mucho dinero y no
necesitaba más, pero entonces, se dio cuenta que quien mandaba los soldados no
era su querido padre, sino que era ¡su madrastra! Pero ella ya no podía hacer
nada, ya que si volvía al castillo ella moriría.
Los hermanos,
después de hablar por horas mientras que ella comía, le preguntaron si quería
quedarse con ellos en la cueva, o prefería ayudarles contra los soldados. Ella,
estaba deseando ayudar, pero como todavía no sabía defenderse, decidió quedarse
en las cuevas en las que viviesen.
Pasaron los
años y ella era una más de ellos, Iris se había acabado enamorando de Añil y él
de ella, pero ninguno se atrevía a decirle nada al otro.
Un día, cuatro
de los hermanos llegaron a la cueva donde Iris se encontraba, éstos estaban
llenos de barro y tenían la ropa rota. Ella, muy asustada, corrió hacia ellos y
les preguntó qué había pasado. Uno de los hermanos le explicó que cuando iban
por el bosque, aparecieron un montón de soldados llevándose a sus otros tres
hermanos, entre ellos, Añil. La princesa, les dijo que tenían que buscar una
solución, ya que sino los otros cuatro iban a morir, pero los hermanos no
sabían que podían hacer. De repente, ella les dijo que tenía una idea pero que
debían ir al castillo y que tenían que confiar en ella.
Así, los
cuatro hermanos y la princesa Iris llegaron al castillo. En la puerta se
encontraba un soldado que ella conocía y le llamó por su nombre. Él, muy sorprendido
por ver a la princesa, fue corriendo a hablar con el rey.
-Señor, ¡su
hija!, ¡está viva! –Gritó muy contento el soldado.
-¿Qué estás
diciendo? Mi hija murió hace muchos años, no quiero ver a ninguna niña diciendo
que es ella –Le contestó el rey muy triste.
De repente, la
princesa entró corriendo donde el rey se encontraba, detrás le siguieron los
hermanos.
-Papá, soy yo,
¡Iris!
La princesa,
sacó el collar que su padre le había regalado, demostrando que ella era su
hija. El rey muy emocionado corrió hacia su hija y abrazándola le preguntó por
qué se había ido del castillo, pero ella le contó todo lo que había hecho su
madrastra. El rey, muy sorprendido, le dijo a sus soldados que encarcelaran a su
mujer y le preguntó a su hija a quién tenía que agradecer que ella estuviera
tan sana y bien cuidada. Iris señaló a los cuatro hermanos y le contó que los
otros tres habían sido atrapados por sus soldados, también le dijo que estaba
enamorada de uno de ellos. El rey, muy contentó, hizo soltarles. Añil e
Iris se abrazaron muy fuerte y ella le preguntó a su padre si se podían casar,
el rey al verla muy feliz, le dijo que sí.
Finalmente,
los dos se casaron, y después de muchos años fueron los reyes. Sus seis hermanos se hicieron la guardia
personal de éstos, protegiéndolos y ayudando siempre al pueblo.
A partir de
entonces, todos vivieron muy felices, y colorín colorado, este cuento, se ha
acabado.
Adaptaciones:
Esta
adaptación, la he adaptado para los niños de 5 – 6 años ya que éstos ya tienen
un vocabulario más amplio. Además, he usado un vocabulario que está dentro del
grupo de castillos, reyes, princesas, caballeros y siervos, que seguramente los niños ya
entienden por trabajos que hayan realizado de la Edad Media, por dibujos animados
que vean, etc.
Además
considero que la duración del cuento es la adecuada para estos niños ya que
según Piaget, en esta edad nos encontramos que los niños están en la etapa
preoperacional, pudiendo prestar mayor atención en el cuento.
En cuanto a
los cambios que he realizado, en los personajes les he puesto nombre a la
princesa y a los siete hermanos para que los niños puedan diferenciarlos y no
les confundan con otros personajes de otros cuentos o de dibujos que ellos
vean.
He sustituido
al soldado que llevó a la princesa al bosque por un siervo ya que me parecía
que era el mejor para realizar el papel de abandonar a la princesa. Este cambio ha sido porque considero que un siervo se vería obligado a hacer caso a la madrastra, por ser la mujer del rey, pero luego ayudó a la princesa porque la quería mucho.
La madrastra no
tiene ningún nombre ya que los niños pueden tener la imaginación que quieran
para que la vean como ellos quieran.
En cuanto a lo
que sucede con la verdadera madre de la princesa, he decidido cambiar su muerte
haciendo que era por una enfermedad en lugar de morir en el parto ya que me
parecía que los niños lo iban a entender mejor.
También he
añadido la parte donde el rey le regala a su hija el collar de su madre para
que la madrastra la odiara por algo más además de por ser más querida que ella,
ya sea por los que vivían en el reino, como por el rey.
He decidido
quitar la parte en el que la madrastra le dice al soldado que la mate para no
hacerlo tan violento y he dejado solo una parte en la que el soldado amenaza a
la princesa con su muerte para que ella no vuelva.
Hay algunas
situaciones que las he cambiado como que se encuentra con todos los hermanos a
la vez para que la princesa hiciera frente a todos juntos. De esta manera los
niños pueden ver que se puede conocer a un grupo de gente nueva sin problemas aunque
se esté nervioso, es decir, no he querido hacer que la princesa conociera solo
a uno de los hermanos al principio para sentirme más segura y luego al resto,
sino que he querido que todos se conocieran a la vez haciendo que todos confíen
en ella.
El papel de
los siete hermanos es parecido pero en lugar de robar solo ayudan al resto. Así
no se les enseña que los “buenos” del cuento están realizando una acción que no
es buena.
He querido mantener
las demás cosas ya que se muestra que la princesa es odiada por la madrastra, es
abandonada en el bosque, conoce a un grupo de personas que la ayudan, ella toma
alguna de las decisiones como el de quedarse en la cueva, y también he
mantenido el final. Además en este final se muestra como la princesa ayuda a
los hermanos y se acaba casando con el que se había enamorado, haciendo un
final feliz para todos.
Por último, he
querido nombrar a los personajes con los colores del arco iris, utilizándolo para
dar un toque de “magia” al nombre de la banda, al de los hermanos y al de la
princesa, que igual algunos de los niños pueden llegar a descubrir la similitud.
He
querido utilizar el estilo directo para las conversaciones ya que así cuando
este cuento sea contado se le puede dar entonaciones para trasmitir emoción a
los niños. También he dejado las fórmulas de entrada y salida para que los niños sepan que el cuento empieza y acaba con el final feliz que se ha contado.
Webgrafía:
-Apuntes de la
profesora Irune de la asignatura de Literatura Infantil.
-Grabación del
cuento “La princesa y los siete bandoleros”.